lunes, 30 de marzo de 2009

Miles de ciudades y empresas de todo el mundo siguen la iniciativa de WWF

Fue una ola de oscuridad que comenzó en el Pacífico y siguió envolviendo el planeta a medida que se hacían las ocho y media de la tarde en cada lugar del globo

Miles de ciudades y millones de personas se sumaron a la iniciativa de la ONG internacional WWF de apagar las luces durante una hora como gesto simbólico para llamar la atención sobre el cambio climático.

La campaña, llamada La Hora del Planeta, pretendía animar a los ciudadanos a hacer un uso más responsable de la energía, pero obtuvo también un inusitado respaldo político y empresarial. Las autoridades de 4.000 ciudades y algunas de las mayores compañías mundiales se sumaron al apagón global. Pocos administradores públicos quisieron estar fuera de un gesto inocuo y muy rentable a nivel de imagen.

España no quedó al margen. Las alcaldías de todas las capitales de provincia respaldaron la campaña, además de diversas empresas, el Congreso de los Diputados y la ejecutiva de los grandes partidos, con el PSOE y el PP solidarizándose con el apagón ecologista.

Así, se extinguieron los focos en monumentos emblemáticos como el museo Guggenheim, en Bilbao; la Sagrada Familia, en Barcelona; la Puerta de Alcalá, en Madrid; la Plaza del Pilar, en Zaragoza; el Acueducto, en Segovia; la Giralda, en Sevilla; la Alhambra, en Granada y el Palau de la Música, en Valencia.

El eclipse eléctrico y político prueba el actual consenso sobre el cambio climático. Tras asumir que es una realidad provocada por los gases de efecto invernadero, la mayor parte de los gobiernos ha hecho suya, al menos de palabra, la causa de reducir las emisiones.

De hecho, el próximo diciembre, la comunidad internacional se reúne en Copenhague para negociar un tratado que a partir de 2012 sustituya al Protocolo de Kioto. El Gobierno sueco, que ocupará la Presidencia de turno de la UE en ese período, ya ha anunciado que lograr que llegue a buen puerto esa negociación será el objetivo principal de su seis meses al frente de Europa.

En ese contexto es en el que WWF ha promovido esta campaña, para «lanzar un mensaje a los líderes mundiales», con un gesto simbólico. Y como se trataba de un gesto, que se redujo a unos cuantos edificios señeros, el apagón de ayer apenas se notó en las cifras de consumo en España. Y esto fue, de hecho, algo positivo, ya que según fuentes de Red Eléctrica Española, un descenso brusco de consumo puede hacer colapsar el sistema, aunque tendría que ser de varios puntos porcentuales en apenas un segundo.

En previsión de riesgos de este tipo, el sistema estuvo alerta todo el día, reforzando las medidas habituales para acompasar la producción a la demanda prevista y mantener así la tensión necesaria. ¿Qué significó eso? Pues que, por si ocurría algo, hubo más plantas térmicas de hidrocarburos dispuestas a funcionar o a parar ya que son las que más capacidad de reacción tienen. Paradójicamente, el apagón por el clima pudo dar más trabajo a las centrales emisoras de CO2.

Tailandia
La oscuridad se hizo ayer en el Palacio Real de Bangkok y en algunas de las grandes avenidas de la capital tailandesa, pero la falta de seguimiento entre la población hizo que la hora sin luz fuera meramente simbólica más allá de los actos oficiales. Miles de mochileros se unieron a la ceremonia oficial del apagado en la calle Khao San, una de las zonas turísticas más transitadas de la ciudad.

La mayoría de los restaurantes y bares prefirieron mantener las luces en mitad de una crisis económica que ha golpeado sus ingresos, renunciando a sumarse a una iniciativa que caía en la hora punta del día de mayor negocio. Algunos, en su intención de mostrar su apoyo a la idea, se limitaron a apagar algunas lámparas y a servir a sus comensales en un ambiente más romántico. / DAVID JIMÉNEZ / Bangkok

Rusia
Emblemas de Moscú como la escarpada universidad MGU o la torre futurista Federación se borraron del skyline. Tras comprometerse el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, a dejar a oscuras la alcaldía, numerosas celebridades (encabezadas por el futbolista Andrei Arshavin y el seleccionador Guss Hiddink) han apoyado la iniciativa de WWF.

A las 10.30 hora española, los organizadores comenzaron a notificar el apagón en Anadir, capital de la región oriental de Chukotka. A lo largo de los 11 husos horarios del territorio ruso, se sumaron ciudades como Vladivostok, Krasnoyarsk, Murmansk o San Petersburgo. Pese a los anuncios que menudeaban en el Metro con el lema "desconéctate", la medida no pareció calar en una sociedad muy alejada de la conciencia ambiental. / DANIEL UTRILLA / Moscú

China
Con un entusiasmo reflejado en las muchas notas de prensa que hicieron circular, multinacionales, municipios y artistas se sumaron ayer en China a la hora oscura por la Tierra, aunque la ciudadanía no se mostró tan enterada. Las luces y pantallas de neón de sus rascacielos se permitieron ayer un breve respiro de una hora, pero como se encargaron de recordar la televisión y la prensa locales, la gran celebración de ayer era el 50 aniversario de la entrada del Ejército chino en Tíbet en 1959.

Aun así, siendo el mayor emisor de CO2, China apagó algunos de sus más emblemáticos paisajes urbanos, como los distritos financieros de sus grandes urbes, el estadio olímpico de Pekín o el imponente skyline; a ambos lado del río Huangpu, en Shanghai, cuyo Ayuntamiento otorgó total apoyo a la iniciativa. Diversas celebridades ofrecieron su apoyo a la iniciativa de WWF, una organización que es relativamente desconocida en el país, a pesar de que su logotipo es el oso panda, un animal que sólo vive en China. / ARITZ PARRA / Shanghai

Francia
París dejó de lado anoche su apodo de Ciudad de la Luz para convertirse en una de las 200 localidades francesas que participaron en La Hora del Planeta. Más de 200 edificios y monumentos se quedaron a oscuras, entre ellos el Museo del Louvre, Notre Dame, el Panteón y los Inválidos. También se sumaron las principales plazas, pero no del todo la Torre Eiffel, que sólo se apagó durante cinco minutos.

En cambio, sí actuaron a favor numerosas empresas privadas. Entre ellas Samsung, que apagó sus gigantescos anuncios luminosos en las autopistas, y las cadenas hoteleras Radisson SAS y Park Inn. / CONSUELO HUERTA / París

Bélgica
Los astronautas se quedaron anoche sin "la ventana belga", como llama la NASA a la red de autopistas de Bélgica, siempre iluminada, y uno de sus dos puntos constantes de referencia desde el espacio (el otro es la Muralla China). Más de 1.600 kilómetros de carreteras principales, las únicas de Europa encendidas por la noche, renunciaron a sus luces en todo el país para unirse a la oscuridad "verde".

Los gobiernos de las tres regiones que componen el Estado apoyaban la idea, con lo que casi 200 localidades apagaron sus edificios públicos y animaron a sus ciudadanos a hacer lo mismo durante, al menos, una hora, igual que, más de 300 empresas. En Bruselas, se oscureció el Atomium, la Grand-Place y las sedes de las instituciones comunitarias, criticadas a menudo por mantener las luces a pleno rendimiento durante la noche y los desiertos fines de semana. /MARÍA RAMÍREZ / Bruselas

Italia
Un centenar de ciudades italianas se unieron ayer a la movilización e incluso el Vaticano apagó durante una hora la cúpula de la Basílica de San Pedro. También quedaron en penumbra el Coliseo de Roma, el Puente del Rialto en Venecia, la Torre de Pisa y la Arena de Verona. Hasta la selección de fútbol, que ayer disputaba un amistoso con Montenegro, quiso sumarse a la iniciativa, enviando un vídeo-mensaje a través de su capitán, Fabio Cannavaro. / IRENE HERNÁNDEZ VELASCO / Roma

Chile
Los ciudadanos que paseaban por el centro de Santiago, ajenos a la campaña de WWF, se llevaron un tremendo susto. A las 20.30 vieron apagarse los focos que iluminan la Catedral Metropolitana, el Palacio de la Moneda y la Torre ENTEL, una de las construcciones más altas de la capital chilena.

Donde el llamamiento caló más hondo no fue en Santiago, donde la gente está más expuesta a los medios de difusión, sino en las provincias. En la sureña Valdivia, casi la cuarta parte de la población anticipó que apagaría las luces. La oposición en el sur a diversos proyectos de generación eléctrica con fuerte impacto en el territorio hace que la población sea más sensible a los asuntos energéticos. / RAMY WURGAFT / Santiago de Chile

Estados Unidos
El Empire State en Manhattan, el Golden Gate en San Francisco y la Torre Sears en Chicago se sumaron ayer al apagón, al que también se unió Google, dejando a oscuras su página principal. La onda expansiva llegó hasta el Palacio de Cristal de la ONU, donde el secretario general Ban Ki-moon afirmó: "Los ciudadanos nos han mandado un mensaje claro: quieren acción contra el cambio climático".

Mientras Obama convocaba a las principales economías a reunirse en breve plazo para hablar de energía y clima, su esposa Michelle impartía instrucciones para apagar luces en la Casa Blanca. También participó Shepard Fairey, el autor del famoso cartel electoral de Obama, que diseñó uno verdiazul para la Hora del Planeta, con un interruptor en "off".

Coca Cola apagó sus sede en Atlanta y dejó a oscuras sus neones en Times Square. McDonald´s apagó 500 establecimientos en las autopistas del Medio Oeste y las cadenas de hoteles Marriott, Ritz-Carlton y Fairmont dieron velas a sus huéspedes. Ocho ciudades pusieron todas las energías en el apagón -Miami, Atlanta, Nueva York, Nashville, Chicago, Las Vegas, Los Angeles y San Francisco- y decenas de ellas participaron como "ciudades colaboradoras".

El epicentro estuvo en Atlanta, por obra de Carter Roberts, presidente del WWF y "ecohéroe" local. "La Hora del Planeta sirve para demostrar que se pueden dar pasos para marcar la diferencia y unir a la comunidad global", afirmó el responsable de la ONG.CARLOS FRESNEDA / Nueva York

Por: Pedro Cáceres Fuente: EL MUNDO