viernes, 27 de marzo de 2009

Trabajar de noche puede provocar cáncer

Dinamarca ha indemnizado a 38 mujeres que han desarrollado un tumor de mama después de trabajar más de 20 años en horario nocturno. Otros países europeos analizan esta relación y si es procedente conceder compensaciones

Gobiernos y patronales de todo el mundo se preparan para hacer frente a las presiones que soliciten indemnizaciones y cambios en las pautas de trabajo a raíz de un estudio que sugiere que los turnos nocturnos de trabajo pueden causar cáncer.

Colectivos de pacientes oncológicos, investigadores y sindicatos están analizando las evidencias sobre esta relación después de que la Junta Nacional de Lesiones Industriales de Dinamarca aprobara una compensación de hasta 134.000 euros para cada una de las 38 mujeres que desarrollaron cáncer de mama después de trabajar un mínimo de una noche a la semana durante, al menos, 20 años.

Una revisión de estudios de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, según sus siglas en inglés) concluye que el trabajo nocturno altera los ritmos circadianos e inhibe la producción de melatonina, una hormona que puede influir en el desarrollo del cáncer. ?Es probable que los turnos que impliquen perturbaciones circadianas sean cancerígenos para el ser humano?, indica el informe, que sitúa este riesgo al mismo nivel que el de los productos químicos que contengan plomo, los esteroides anabolizantes, la creosota, los gases de los tubos de escape y las lámparas de rayos ultravioleta.

Anticipándose a los hallazgos definitivos del IARC que se publicarán a finales de este año, el Centro Nacional de Cáncer de Mama y de Ovarios australiano advirtió que algunos estudios indicaban un ?pequeño aumento en el riesgo de padecer cáncer de mama, en un grupo limitado de mujeres, tras 20 o más años de trabajo en turnos?. Sin embargo, estos hallazgos eran inconsistentes y muchos de ellos estaban ?abiertos a problemas de parcialidad y a confusiones?.

Nuevos informes
Frente a la decisión, Grete Christensen, vicepresidenta de la Organización de Enfermeras danesa, siete de cuyos miembros recibieron compensaciones, señaló: ?Ahora puedes percibir indemnizaciones por trabajar en turnos nocturnos igual que si estuvieras tratando en una fábrica con productos químicos nocivos?.

Otros estados europeos, entre los que se incluyen Países Bajos, Bélgica y Reino Unido, están analizando la posible relación entre los turnos de noche y el desarrollo de cáncer de mama. Estos resultados pueden determinar si es o no procedente conceder indemnizaciones.

La Asociación de Cáncer de Finlandia ha asegurado que un estudio sobre trabajo y cáncer realizado en los países nórdicos, que se publicará en las próximas semanas, aportará nuevos datos sobre el nexo entre los turnos de noche y el desarrollo de procesos oncológicos tanto en hombres como en mujeres.

Hasta una quinta parte de los empleados de Europa y Estados Unidos están sujetos a turnos que incluyen noches. Más del 30% trabaja en los sectores de sanidad, industria, minería, transporte, comunicaciones y tiempo libre y ocio.

Evidencias suficientes ?Hay suficientes evidencias de que el trabajo nocturno perjudica a la salud en ambos sexos?, asegura Laurent Vogel, director del departamento de Salud y Seguridad del Instituto de la Confederación de Sindicatos Europeos. ?El objetivo es limitar la actividad laboral nocturna por razones técnicas o sociales, y no solamente por una cuestión de rentabilidad?.

La Junta Nacional de Lesiones Industriales de Dinamarca examinó 75 casos el año pasado y aprobó indemnizaciones en 38 de ellos. Este organismo anunció que podría reconocer el trabajo nocturno como una enfermedad profesional una vez que se publique el informe final del IARC, agilizando la concesión de indemnizaciones.

Certezas sobre los males de la nocturnidad
Hay suficiente evidencia científica de que los trabajadores por turnos (personal sanitario, de seguridad o transporte, entre otros) sufren más estrés, dolor de cabeza, fatiga y alteraciones cardiovasculares y digestivas. También está demostrado que la productividad de un trabajador por la noche es un 30% menor que por el día. Sin embargo, todavía no hay tantos datos sobre la relación entre cáncer y nocturnidad.

Hace unos meses, el 'Journal of National Cancer Institute' publicó hace unos meses dos estudios epidemiológicos independientes (el primero, realizado en las universidades de Washington, Seattle y Connecticut sobre más de 1.500 mujeres, y el otro de la Universidad de Boston, sobre más de 78.000 enfermeras) que relacionan la melatonina (una hormona que produce el cerebro durante el descanso nocturno) y el cáncer de mama.

Según los autores, si se estimula la retina con luz artificial se altera la producción de melatonina y el déficit de la hormona se asocia a un aumento de los niveles de estrógenos (hormonas femeninas), que favorecen la proliferación de tejido mamario, incluidos algunos tipos de tumores.

Por: Robert Anderson; Andrew Jack Fuente: Expansión

Crean células madre de tejido adulto a prueba de tumores

Las células pluripotentes inducidas (iPS) son una posible alternativa a las células madre de origen embrionario. La idea consiste en reprogramar células de tejido adulto para retrasar su reloj biológico y asemejarlas a las embrionarias, con capacidad de generar cualquiera de los 220 tipos de células del cuerpo. Hoy el principal obstáculo radica en que los factores reprogramadores se introducen en las células empleando virus que pueden alterar el genoma celular y disparar un proceso tumoral

En las últimas semanas se han publicado varios trabajos que emplean nuevos sistemas de reprogramación alternativos a los virus, como elementos móviles que saltan de un lugar a otro de los cromosomas y kits moleculares que extirpan los factores del genoma una vez que han actuado.

Pero estos nuevos métodos mantienen la inserción de los factores en el ADN de la célula, lo que aún implica un riesgo de cáncer.

Un nuevo sistema aún más prometedor aparece esta semana en la revista Science. El investigador de la Universidad de Wisconsin, James Thomson, fue pionero en el cultivo de células madre embrionarias humanas y en la reprogramación de células adultas.

En esta ocasión ha logrado reprogramar células de piel aplicando el vehículo más elemental para introducir genes en células, empleado en todos los laboratorios de biología molecular del mundo: un ADN circular de origen bacteriano llamado plásmido, que no se inserta en el genoma.

Una vez reprogramadas las células y al dividirse, los plásmidos y los factores se diluyen en la población celular y pueden eliminarse por completo. Esto reduce el peligro de cáncer aunque sin eliminarlo por completo, ya que el riesgo tumoral es intrínseco a las células madre.

Por: J.Y. Fuente:Publico

La invasión intercelular del VIH

De oca a oca y tira porque le toca. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es capaz de pasar de una célula a otra con mucha facilidad, como si fuera un juego de niños. Para ello, para saltar de un lugar a otro del organismo, utiliza unas estructuras denominadas sinapsis virológicas

Por primera vez, un equipo de investigadores ha conseguido imágenes en vídeo de los movimientos del virus durante el proceso de infección.

"Hemos conseguido las primeras imágenes microscópicas de unas células T infectadas por el VIH y cómo éstas propagan el virus a otras células sanas gracias a la ayuda de las sinapsis.

Lo más sorprendente es que hemos descubierto que las proteínas virales se movilizan muy rápidamente para saltar de una a otra en cuanto notan el contacto. Infectar una célula sana no lleva más de tres segundos", explica a elmundo.es Benjamin Chen, del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Mount Sinai de Nueva York (EEUU), y principal autor del trabajo que se publica en 'Science'.

Las sinapsis son estructuras celulares que se forman cuando una célula infectada se adhiere a una célula que no lo está y sirven para pasar información de una a otra. Actúan de forma similar a cómo lo hacen las sinapsis entre las neuronas. "Esta maquinaria facilita el transporte de largas cantidades de virus entre las células, en forma de paquetes", señala Chen.

De hecho, la investigación ha mostrado que es mucho más fácil que una célula se infecte si está expuesta a otra célula infectada que si entra en contacto directo con el virus. "La utilización de esta maquinaria, que ayuda al VIH a ir a sus anchas por las células, también le ayuda a evadir las defensas del sistema inmune", añade el experto del Mount Sinai.

A partir de estos datos, los autores sugieren que se podría intentar desarrollar una vacuna que tratara de bloquear la infección a través de estas sinapsis virológicas y que este método podría ser más eficaz que otras dianas.

"Lo que nos gustaría ahora y es en lo que estamos trabajando es identificar cómo podría el sistema inmune reconocer la proteína viral en la superficie de las células infectadas y que son las responsables de iniciar el proceso de formación de las sinapsis.

Además estamos tratando de averiguar cuáles son las moléculas celulares que están más implicadas en la formación de las sinapsis, para que podamos desarrollar fármacos que bloqueen esta capacidad", concluye Benjamin Chen.

Por: Isabel F. Lantigua Fuente: El Mundo

jueves, 26 de marzo de 2009

La NASA simula las consecuencias de un mundo sin capa de ozono

"Es el año 2065. Cerca de dos tercios del ozono terrestre ha desaparecido. No sólo en los polos, sino en todo el planeta. El tristemente célebre agujero de ozono sobre la Antártida, descubierto por primera vez en los años ochenta, tiene un gemelo sobre el Polo Norte. La radiación ultravioleta (UV) que cae sobre las ciudades de latitudes medias como Washington D. C. [o Madrid] es lo suficientemente fuerte como para causar quemaduras de sol en sólo cinco minutos"

Así comienza el relato publicado por la NASA con motivo de un curioso experimento llevado a cabo por sus científicos. Y así es, según el relato, el mundo que nos habría tocado vivir en el presente siglo de no haber sido porque 193 países acordaron en 1987 prohibir sustancias químicas dañinas para el ozono en el llamado Protocolo de Montreal.

Paul Newman, científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, dirigió el equipo responsable de la simulación de "lo que habría sido" si los clorofluorocarbonos (CFC) y otros químicos no hubieran sido prohibidos entonces. La simulación empleó un modelo completo que incluía los efectos químicos sobre la atmósfera, los cambios en el patrón de los vientos y los cambios en la radiación. El análisis ha sido publicado en Atmospheric Chemistry and Physics.

El mundo que hemos evitado
Han pasado dos décadas desde que se descubrió el agujero en la capa de ozono y se le puso un remedio. "Estamos en el momento de preguntarnos: ¿teníamos razón con el ozono? ¿Funcionó el Protocolo de Montreal? ¿Qué clase de mundo hemos evitado eliminando las sustancias nocivas para el ozono?", dice Newman, codirector del Panel de Evaluación Científica del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas.

Los investigadores comenzaron con un modelo de circulación atmosférica que prevé cómo los cambios en la estratosfera influyen en los cambios en la troposfera (las masas de aire próximas a la superficie terrestre). Las pérdidas de ozono modifican la temperatura en distintas partes de la atmósfera, y esos cambios promueven o suprimen las reacciones químicas.

Los científicos incrementaron las emisiones de CFC y compuestos similares en un 3% anual, un índice conservador que sólo representa la mitad de lo que se emitía en los años 70. A partir de ahí, dejaron que el mundo simulado evolucionara desde 1975 hasta 2065.

En 2020, el 17% de todo el ozono ha desaparecido a nivel global, Un nuevo agujero de ozono empieza a formarse cada año sobre el Ártico.

En 2040, las concentraciones globales de ozono caen a los mismos niveles del agujero de la Antártida. El índice de radiación ultravioleta (UV) alcanza el 15 en las horas de máximo calor de un día de verano en las latitudes medias (como España). Actualmente, un índice de 10 es considerado extremo. El sol produce quemaduras en unos 10 minutos.

A finales de 2065, los niveles de ozono han caído un 67% con respecto a los años 70. La intensidad de la radiación UV es el doble. La exposición al sol produce cáncer de piel y quemaduras en sólo cinco minutos.

Un filtro solar natural
La capa de ozono es el filtro solar natural de la Tierra. Absorbe y bloquea casi toda la radiación ultravioleta procedente del sol, protegiendo así a la vida de radiaciones que dañan el ADN. El gas es creado de forma natural y repuesto a través de una reacción fotoquímica en la alta atmósfera, donde los rayos UV rompen las moléculas de oxígeno (O2) y dejan átomos individuales que se recombinan luego en moléculas de tres átomos (O3). Al ser transportadas por el viento, el ozono va siendo eliminado poco a poco por gases atmosféricos naturales, cerrando un ciclo natural de equilibrio que vuelve a empezar nuevamente.

Sin embargo, los clorofluorocarbonos (CFC), inventados en 1929 como refrigerantes y para los areosoles, alteran ese equilibrio. Los investigadores descubrieron en los años 79 y 80 que los CFC, aparentemente inocuos en la superficie terrestre, eran reactivos en la estratosfera (entre 10 y 50 kilómetros de altitud), donde se concentra el 90% del ozono del planeta. Allí, las radiaciones UV hacen que los CFC y compuestos similares se rompan en átomos de cloro y bromo, con capacidad para destruir las moléculas de ozono. Estas sustancias artificiales destructoras del ozono permanecen durante décadas en la estratosfera.

Así fue como en los años 80, las sustancias dañinas para el ozono abrieron un "agujero" sobre la Antártida que duró todo el invierno. Fue el comienzo de la concienciación de los efectos de la actividad humana sobre la atmósfera.

Fuente: El Mundo