miércoles, 4 de marzo de 2009

Una mostaza transgénica para fabricar biocombustibles

Investigadores hispano-argentinos ensayan su potencial energético

En un futuro no lejano, cuando usted pida mostaza, será para llenar el depósito del coche y no para condimentar los perritos calientes. En la búsqueda de nuevas fuentes de energía que sustituyan a los combustibles convencionales, un equipo de investigadores en Argentina y otro en España estudian el potencial de dos especies de mostaza: la etíope (Brassica carinata) y la india (Brassica juncea).

Ambas poseen una considerable concentración de aceite y por consiguiente, un alto valor energético. En Argentina, la tarea de encontrar una alternativa a los hidrocarburos es una lucha contra el tiempo; se calcula que en menos de un siglo ya no habrá gas suficiente para llenar una bombona y que para buscar nuevos yacimientos petrolíferos habrá que aventurarse en las aguas del Atlántico, a 200 kilómetros de la costa.

«En nuestro país, sólo el 1% de los cultivos se destina a la producción de energía. Y de lo poco que se obtiene, el 100% proviene de la soja», indica Patricia Jiménez, participante argentina del «proyecto mostaza».

La idea surgió a raíz de la polémica que libran los defensores de los biocombustibles, con aquellas organizaciones sociales o ambientalistas para quienes la explotación de la soja, la caña de azúcar o el maíz con fines energéticos dejaría sin alimento a los más pobres del planeta.

En un congreso celebrado en 2008 en España, Antonio De Haro, profesor de agronomía de la Universidad de Córdoba y miembro del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS), anunció que a diferencia de los otros cultivos, las citadas mostazas pueden crecer en suelos áridos o semiáridos y bajo temperaturas extremas. Y que mediante la biogenética, es posible acentuar esas propiedades, creando un suministro de combustibles vegetales que no afectaría la producción de alimentos.

«Es una solución que vendría como anillo al dedo en Argentina, donde dos tercios del territorio son semiáridos y donde la soja y los cereales ocupan casi todas las tierras fértiles», comenta Daniel Sorlino, otro integrante del

programa De Córdoba a Córdoba.

El título se debe a que las semillas, genéticamente manipuladas a fin de reducir el proceso de floración y aumentar el contenido oleaginoso, se producen en los laboratorios de la Córdoba española y se siembran en un vivero de la provincia de Córdoba en Argentina. El experimento también se lleva a cabo en la franja central de las provincias de San Luís, Santiago del Estero y Chaco.

La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) financia el proyecto de las universidades con miras a diversificar los biodiésel, que en los países de la Unión Europea sólo se obtienen de la colza. Otra ventaja que en Argentina puede inclinar la balanza a favor de las mostazas es que la soja posee altos índices de yodo que son incompatibles con los estándares que impone la Unión Europea a la importación de biocombustible. «Además, las brassicas son más resistentes a las plagas; Antonio de Haro descubrió que poseen una sustancia -el glucosinolato- que actúa como biofungicida natural», agrega Sorlino.

En cuanto al proceso productivo, el especialista argentino destaca que los cultivos perennes, como la caña de azúcar o el maíz, suponen un serio riesgo para el agricultor. Con una helada o una plaga llega el riesgo. Ante un percance similar, la mostaza (cultivo cíclico) se sustituye por otra planta y así se reducen las pérdidas. Aunque el hallazgo de otra fuente de energía renovable y limpia lo entusiasma, Daniel Sorlino considera que los biocombustibles sólo ofrecen una solución intermedia al agotamiento de los combustibles fósiles. «A más largo plazo, no cabe duda que la respuesta está en el hidrógeno», concluye.

Por: Wurgaft, Ramy Fuente: EL MUNDO

martes, 3 de marzo de 2009

Descubren el mecanismo universal del envejecimiento

Compartido por hongos y mamíferos, su comprensión ayudará a crear medicamentos rejuvenecedores

Hace una década, científicos norteamericanos descubrieron que una proteína llamada sirtiun era la responsable del proceso de envejecimiento en organismos unicelulares. Diez años más tarde, y gracias al desarrollo de los chips de ADN, se ha podido comprobar que esta misma proteína condiciona el proceso de envejecimiento de los mamíferos. Conocida como sirtiun, los científicos señalan su importancia en la regulación de una expresión genética adecuada. Cuando los genes que deben permanecer desactivados se activan por la desregulación que indirectamente produce el deterioro del ADN, la proteína sirtiun no puede hacer bien su trabajo. El descubrimiento de un “mecanismo universal” de envejecimiento, abriría las puertas a la creación de medicamentos que hagan reversible la vejez, según los investigadores.


Científicos de diversas universidades norteamericanas han publicado recientemente en la revista especializada Cell-2 un artículo en el que afirman haber encontrado el mecanismo universal del envejecimiento.

Dicho mecanismo afectaría por igual tanto a los organismos unicelulares (como los hongos) como a los multicelulares (como los mamíferos).

Modelo tridimensional de la proteína sirtuin. Ésta es la primera vez que se observa un mecanismo conservado a lo largo de la evolución, en tan diversos organismos a la vez. Según explica la Harvard Medical School en un comunicado, dicho mecanismo se remontaría a hace mil millones de años.

Células deterioradas

El estudio realizado por los investigadores demostró que los daños en el ADN (principal componente del material genético) afectan, con el paso del tiempo, a la capacidad de las células para regular apropiadamente la activación o desactivación de la expresión genética, en situaciones particulares.

Este proceso de deterioro, que aparece tanto en los hongos como en los humanos, podría ser el responsable universal del envejecimiento en todas las especies, señalan los especialistas.

Según declaraciones de David Sinclair, un profesor de patología de la Harvard Medical School, seguramente haya otras razones para el envejecimiento, pero la importancia del descubrimiento radica en que el envejecimiento de un simple hongo pueda relacionarse con el de un mamífero.

Desde hace cierto tiempo, los científicos han sabido que un grupo de proteínas llamadas sirtuins están relacionadas con el proceso de envejecimiento. Estas proteínas, cuando son estimuladas -por ejemplo con el resveratrol (fitoalexina presente en las uvas y en productos derivados, como el vino) o con la restricción de calorías-, parecen ocasionar efectos positivos tanto en la salud como en el proceso de envejecimiento.

Proceso en mamíferos

Hace aproximadamente diez años, Sinclair y otros colegas del Departamento de Biología del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), descubrieron que una proteína sirtuin particular (la Sir2) de la levadura condicionaba el proceso de envejecimiento de ésta en dos sentidos: por un lado ayudaba a regular la actividad genética en las células, y por otro también ayudaba a reparar roturas en el ADN.

Pero los científicos también descubrieron que, a medida que pasaba el tiempo y se iban acumulando daños en el ADN, la proteína sirtium era cada vez menos capaz de regular adecuadamente la actividad genética. Como resultado, aparecían las características propias del envejecimiento en el hongo estudiado.

Hasta ahora, se creía que este fenómeno era exclusivo de la levadura o de los hongos, pero no se había comprobado si se daba también en organismos de más de una célula, explican los científicos.

También en ratones

Para descubrirlo, los investigadores realizaron análisis del mismo proceso en mamíferos, concretamente en ratones. Utilizando una sofisticada plataforma de microarray (chips de ADN), estudiaron la proteína sirtuin presente en las células de ratones.

La plataforma de microarray consiste en una superficie sólida a la que se unen una serie de fragmentos de ADN. La disposición de estos fragmentos se usa para averiguar las expresiones genéticas de las células. Los resultados obtenidos en este caso corroboraron que el mismo proceso de envejecimiento vinculado a sirtuin aparecía en ambas especies (el hongo y los ratones), aseguraron los científicos.

En primer lugar, éstos descubrieron que la proteína sirtuin, en el sistema de los mamíferos, “supervisaba” los patrones de expresión genética. En cualquier organismo, todos los genes están presentes en todas las células, pero todos ellos están “controlados” para que su expresión o silenciación sea la apropiada. De hecho, si se activan los genes inadecuados, las células pueden resultar dañadas.

Guardianes sobreexplotados

Como medida protectora, las proteínas suirtins señalan, por tanto, qué genes han de permanecer desactivados. Al hacerlo, ayudan a preservar la cromatina (sustancia que se encuentra en la célula y a partir de la que se producen los cromosomas en la división celular), que es la encargada de envolver los genes que han de permanecer desactivados para que éstos no se “despierten”.

En segundo lugar, estas proteínas tienen otra importante función: cuando el ADN resulta dañado por la luz ultravioleta o los radicales libres, las sirtuins abandonan sus funciones de guardianes y ayudan al ADN a reparar el lugar del daño. Durante este intervalo de tiempo, el envoltorio de la cromatina puede comenzar a desenredarse, y los genes hasta ahora silenciados comienzan a “despertar”.

En la mayoría de los casos, las sirtuins vuelven a su función inicial antes de que se produzcan daños permanentes. Sin embargo, a medida que el ratón envejece, los niveles de daños en el ADN aumentan, y las sirtuins se deben alejar con más frecuencia de sus “puestos de vigilancia”. Resultado: la desregulación de la expresión genética se hace crónica.

Muchas de las activaciones genéticas que se ponen en marcha a raíz de este proceso, están directamente relacionadas con los fenotipos del envejecimiento.

Rejuvenecimiento de los ratones

Los científicos se preguntaron entonces qué pasaría si se volviera a poner la sirtuin en “su sitio”, en el caso de ratones viejos. La hipótesis era que con más sirtuins, la reparación del ADN se volvería más eficiente, y el ratón mantendría la expresión genética del patrón de la juventud, incluso en la vejez.

Eso fue precisamente lo que ocurrió. Utilizando el resveratrol, un activador de la sirtuin, se extendió la esperanza de vida de los ratones en entre un 24 y un 46%. Los científicos señalan que este descubrimiento abre una vía para la creación de medicamentos que puedan estabilizar la redistribución de sirtuins a medida que pasa el tiempo.

En definitiva, el deterioro del ADN no sería en sí mismo la causa del envejecimiento, explican los investigadores, sino que pondría en marcha un proceso que provoca la ausencia de regulación de la expresión genética. Según los científicos, sería por tanto posible invertir el proceso del envejecimiento, una vez que se ha detectado su mecanismo universal.
Por Yaiza Martínez. Fuente: Tendencias21

Un extraño ruido detectado por el GEO 600 podría probar que vivimos en un holograma

El detector de Hanóver quizá se haya topado con el límite fundamental del espacio-tiempo

El detector de ondas gravitacionales GEO 600, de Hanóver, en Alemania, registró un extraño ruido de fondo que ha traído de cabeza a los investigadores que en él trabajan. El actual director del Fermilab de Estados Unidos, el físico Carl Hogan, ha propuesto una sorprendente explicación para dicho ruido: proviene de los confines del universo, del rincón en que éste pasa de ser un suave continuo espacio-temporal, a ser un borde granulado. De ser cierta esta teoría, dicho ruido sería la primera prueba empírica de que vivimos en un universo holográfico, asegura Hogan. Nuevas pruebas han de ser aún realizadas con el GEO 600 para confirmar que el misterioso ruido no procede de fuentes más obvias.


En 2006, Tendencias21 publicaba un artículo en el que se aunciaba la puesta en marcha del GEO 600 de Hanóver, en Alemania, un detector de ondas gravitacionales que se creía podía revolucionar la astronomía. La misión del GEO 600 consistía en detectar de manera directa lo que nunca antes había sido detectado: las elusivas ondas gravitacionales, que son ondulaciones del espacio-tiempo producidas por un cuerpo masivo acelerado –como un agujero negro o una estrella de neutrones- y que se transmiten a la velocidad de la luz. Estas ondas gravitacionales fueron predichas por la Teoría de la Relatividad de Einstein, pero en realidad sólo se han podido recoger evidencias indirectas de ellas.

Tampoco el GEO600, en sus años de funcionamiento, ha conseguido detectar de forma directa las ondas gravitacionales pero, según publicó recientemente la revista Newscientist quizá, casualmente, se haya topado con el más importante descubrimiento de la física en los últimos 50 años.

Gigantesco holograma cósmico

Un extraño ruido detectado por el GEO600 trajo de cabeza a los investigadores que trabajan en él, hasta que un físico llamado Craig Hogan, director del Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab), de Estados Unidos, afirmó que el GEO600 se había tropezado con el límite fundamental del espacio-tiempo, es decir, el punto en el que el espacio-tiempo deja de comportarse como el suave continuo descrito por Einstein para disolverse en “granos” (más o menos de la misma forma que una imagen fotográfica puede verse granulada cuanto más de cerca la observamos).

Según Hogan, “parece como si el GEO600 hubiese sido golpeado por las microscópicas convulsiones cuánticas del espacio-tiempo”. El físico afirma que si esto es cierto, entonces se habría encontrado la evidencia necesaria para afirmar que vivimos en un gigantesco holograma cósmico.

La teoría de que vivimos en un holograma se deriva de la comprensión de la naturaleza de los agujeros negros y, aunque pueda parecer una teoría absurda, tiene una base teórica bastante firme.

Los hologramas de las tarjetas de crédito y billetes están impresos en películas de plástico bidimensionales. Cuando la luz rebota en ellos, recrea la apariencia de una imagen tridimensional. En la década de 1990, el físico Leonard Susskind y el premio Nobel Gerard ‘t Hooft sugirieron que el mismo principio podría aplicarse a todo el universo.

Unidades de información

Según esta teoría, nuestra experiencia cotidiana podría ser una proyección holográfica de procesos físicos que tienen lugar en una lejana superficie bidimensional. Desde hace algún tiempo, los físicos han mantenido que los efectos cuánticos podrían provocar que el continuo espacio-tiempo convulsionara descontroladamente a escalas muy pequeñas. A estas escalas, la red espacio-temporal podría granularse, y estar compuesta de diminutas unidades (similares a los píxeles) de un tamaño de aproximadamente cien trillones de veces el tamaño del protón.

Si el ruido captado por el GEO600 ha registrado estas hipotéticas convulsiones, según Hogan, la descripción del espacio-tiempo cambiaría radicalmente. Eso supondría considerar el espacio-tiempo como un holograma granulado, y describirlo como una esfera cuya superficie exterior estaría cubierta por unidades del tamaño de la longitud de Planck (distancia o escala de longitud por debajo de la cual se espera que el espacio deje de tener una geometría clásica).

Cada una de estas “piezas” del mosaico universal sería, asimismo, una unidad de información. Y, según el principio holográfico, la cantidad total de información que cubre el exterior de dicha esfera habría de coincidir con el número de unidades de información contenidas en el volumen del universo.

Detección posible o error de fondo

Teniendo en cuenta que el volumen del universo esférico sería mucho mayor que el volumen de la superficie exterior, este galimatías se complica aún más. Pero Hogan también señala una solución para este punto: si ha de haber el mismo número de unidades de información o bits dentro del universo que en sus bordes, los bits interiores han de ser mayores que la longitud de Planck. “Dicho de otra forma, el universo holográfico sería borroso”, explica el físico.

El rayo láser del detector de ondas gravitacionales sólo puede verse con un dispositivo especial. Fuente: Wolfgang Filser/Max Planck Society.

La longitud de Planck ha resultado demasiado pequeña para ser detectada hasta la fecha, pero Hogan afirma que el GEO600 ha podido registrarla porque la “proyección” holográfica de la granulosidad podría ser mucho mayor, de alrededor de entre 10 y 16 metros.

Lo que ha detectado el GEO600, en definitiva, podría ser la borrosidad holográfica del espacio-tiempo, desde el interior de este universo holográfico. Cierto es que aún está por demostrar que el extraño ruido captado, de frecuencias entre los 300 y 1.500 hertzios, no proceda de cualquier otra fuente, reconoce Hogan.

Esta posibilidad también ha de considerarse, dada la sensibilidad del detector para captar desde el ruido del paso de las nubes hasta el de los movimientos sísmicos terrestres. De hecho, los investigadores del detector se afanan continuamente en “borrar” ruidos de fondo detectados por el GEO600, para poder definir lo importante.

Nuevas pruebas

De cualquier manera, si el GEO600 hubiera descubierto el ruido holográfico procedente de las convulsiones cuánticas del espacio-tiempo, entonces ese ruido obstaculizaría los de detectar las ondas gravitacionales. Sin embargo, por otro lado, el hallazgo podría suponer un descubrimiento incluso más fundamental, sin precedentes en la historia de la física.

Según publicó recientemente la web del GEO600, para probar la teoría del ruido holográfico, la sensibilidad máxima del detector ha sido modificada hacia frecuencias incluso más altas.

Los científicos consideran que el GEO600 es el único experimento del mundo capaz de probar esta controvertida teoría, al menos en la actualidad.

Por: Yaiza Martínez Fuente: Tendencias21

jueves, 26 de febrero de 2009

Los kilos de más en la juventud, tan peligrosos como el tabaco

El tabaco tiene peor imagen que el sobrepeso. Mientras que el cigarrillo es, para muchos, un símbolo claro de peligro para la salud; los kilos de más siguen sin provocar demasiado miedo a quienes los cargan. La realidad, como vuelve a poner de manifiesto otro estudio, es que ambos son un pasaporte igual de válido hacia la enfermedad

Este trabajo, publicado en la edición 'on line' de la revista 'British Medical Journal', muestra lo peligroso que resulta llevar hábitos de vida poco saludables en la juventud. Según sus datos, tanto ser un adolescente obeso como fumar más de 10 cigarrillos al día en esa época duplica las posibilidades de morir de forma prematura.

Los autores de este trabajo, miembros del Instituto Karolinska (Estocolmo, Suecia), llevaron a cabo un seguimiento a 45.920 varones suecos que, entre 1969 y 1970, habían pasado las pruebas para realizar el servicio militar.

Además de evaluar su peso, talla, índice de masa corporal y hábitos de consumo de tabaco, los investigadores siguieron la evolución de cada participante durante nada menos que 38 años; un tiempo durante el cual fallecieron un total de 2.897 hombres.

Medidas urgentes
La confrontación de los datos disponibles puso de manifiesto que la tasa de muertes era mucho mayor ?se duplicaba- entre aquellos que presentaban obesidad o consumían más de 10 cigarrillos al día.

La mortalidad también era mayor entre los participantes presentaban sobrepeso o fumaban en menor medida, aunque la relación era menos significativa.

Para sorpresa de los investigadores, los individuos obesos que, además, fumaban, no presentaban, por el contrario, un índice de mortalidad mucho mayor que el del resto de sus compañeros.

Dado que su trabajo no ha podido esclarecer el porqué de esta paradoja, estos autores reclaman más estudios al respecto y recomiendan medidas inmediatas para frenar los altos índices de obesidad y tabaquismo que se registran en algunos países.

"En Suecia, el sobrepeso se ha triplicado y la obesidad se ha quintuplicado en varones adolescentes desde que se realizaron las primeras medidas para este estudio", alertan.

Por: Lucio, Cristina G. Fuente: EL MUNDO