jueves, 29 de enero de 2009

Los virus informáticos pueden propagarse de forma epidémica sin usar Internet


La alta densidad de routers WiFi provocaría el contagio de equipo a equipo por cercanía física

El éxito de las redes inalámbricas puede provocar una epidemia de virus informáticos. Un estudio asegura que la creciente densidad de puntos Wi-Fi facilitará el contagio de software malicioso de router a router sin usar Internet.

Un equipo de investigadores de EEUU e Italia han estudiado las conexiones Wi-Fi de seis grandes ciudades estadounidenses y dos zonas del Estado de Indiana. Con la progresiva instalación de puntos de acceso inalámbrico o routers en los hogares, presentes ya en más del 10% de ellos, el número de conexiones por kilómetro cuadrado es muy elevado. Al estar diseñados para comunicarse de forma autónoma entre sí, bastaría contagiar unos cuantos equipos con un gusano informático para provocar una reacción en cadena.

Los delincuentes diseñan estos gusanos con una doble misión. Por un lado, al contagiar una máquina, buscan direcciones de correo u otros identificadores para reenviarse a más víctimas. Su segunda misión es transportar otro programa escondido, que puede ser un troyano para robar información o un virus para destruirla. Hasta ahora, su difusión era por Internet. Pero, según este informe, las redes Wi-Fi pueden ser nuevos vectores de epidemias electrónicas.

Según el estudio de los físicos de la Universidad de Indiana (EEUU) Redes WiFi y Epidemiología del Malware, publicado en la revista PNAS , en dos semanas el 60% de los router acaba infectado, la mayoría en las primeras 24 horas.

Para medir la virulencia de la epidemia, modelada usando datos reales de penetración de equipos Wi-Fi del sitio Wigle, los investigadores han tenido en cuenta dos factores de seguridad que pueden acelerarla o frenarla. Por un lado, han estudiado los sistemas de encriptación de la información. Los protocolos más usados por los routers para proteger el aceso a la red inalámbrica son los denominados WPA y WPE . El primero, mas difícil de burlar, es también el menos usado.

La segunda medida de protección es tener una buena contraseña. El problema es que buena parte de los usuarios mantiene la que viene de fábrica, conocida por todos. Otro 25% usa claves basadas en un diccionario de 65.000 palabras y, según los autores, otro 11% las crea basándose en un millón de palabras. Aunque puedan parecer muchas combinaciones, el llamado ataque de diccionario, que prueba por orden alfabético todas las posibilidades, sólo necesita unos minutos para hallar la palabra secreta.

El problema es, escriben los autores en su informe que, la costumbre de elegir contraseñas débiles está muy arraigada entre las personas. "Sus peligros han sido ampliamente destacados en las últimas dos décadas y no hay evidencias de un cambio de la conducta pública", lamentan.

Un modelo de contagio como el de la gripe
Cercanía con los infectados


Como ocurre con las epidemias humanas, la virulencia de un ataque informático vía Wi-Fi también depende de la geografía. Los ?routers' tienen un alcance limitado a unas decenas de metros en interiores. Por eso, cuanto más cerca estén entre sí, mayor riesgo de contagio existirá.

San Francisco, casi Inmune

Entre las ciudades estudiadas están Nueva York, Chicago, Seattle, Boston y San Francisco. La primera, con más ?routers' desprotegidos, es más vulnerable. Mientras, en San Francisco, con un 40% de los routers protegidos con encriptación que les hace menos infectables, es casi inmune a un ataque de este tipo.

Medidas preventivas

Los autores aconsejan tomar dos medidas profilácticas. Por un lado, animar a los usuariosa cambiar las claves que vienen por defecto en el equipo. En segundo lugar, adoptar el protocolo de encriptación WAP. De tomar estas sencillas medidas, el riesgo de un ataque vía Wi-Fi se reduciría hasta en un 70%, según los autores. 

Por: Criado, Miguel Ángel

Fuente: PUBLICO

Alemania fertilizará el mar para absorber más CO2

El fitoplancton absorbe grandes cantidades de CO2 en su fotosíntesis. El proyecto ha sido criticado por sus posibles efectos secundarios

El Gobierno alemán ha dado luz verde a una polémica misión científica que aspira a esparcir hierro en el mar para fertilizar el mar y hacer proliferar el fitoplancton (algas microscópicas) con el objeto de aumentar la absorción de dióxido de carbono. Las algas capturan CO2 en su proceso de fotosíntesis.

"Con el informe de expertos que se ha presentado, estoy convencida de que no hay ninguna objeción científica o legal (...) al experimento LOHAFEX", afirmó la ministra alemana de investigación, Annette Schavan. "De modo que he decidido poner en marcha este experimento", añadió en un comunicado.

La idea, como muchas otras de geoingeniería, ha sido criticada por científicos y ecologistas por los peligros de sus consecuencias, al menos si el experimento es a gran escala.

Pero el Gobierno alemán adoptó finalmente una decisión tras un debate entre los ministerios de Medio Ambiente y de Investigación sobre las consecuencias del proyecto germano-indio.

El plan prevé echar seis toneladas de hierro en zonas del Atlántico Sur sobre una extensión total de 300 kilómetros cuadrados.

En el debate, interministerial, el ministerio de Medio Ambiente estaba en contra del proyecto por estimar que el experimento contradecía una moratoria sobre fertilización artificial de los océanos aprobada por la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad en Bonn.

El Instituto de Investigación Polar alemán Alfred Wegener (AWI), cuyo buque Polarstern zarpó el pasado 7 de enero con 48 científicos a bordo, consideró sin embargo que la convención de la ONU comprendía una cláusula según la cual la moratoria no afecta a las "investigaciones científicas a pequeña escala".

Durante las dos primeras semanas, el buque, que terminará su misión el 17 de marzo en Punta Arenas, Chile, identificará las zonas en las que será vertido el hierro para favorecer el desarrollo del fitoplancton.

Un proyecto cuestionado
No obstante, un conocido estudio científico publicado en abril de 2007 en la revista Nature, que revelaba los resultados de un extenso programa llevado a cabo alrededor de las islas Kerguelen en Bretaña, concluyó que echar hierro en el mar sería de 10 a 100 veces menos eficaz que el proceso natural, y que el 90% del hierro esparcido se perdería en el océano. Asimismo, muchos expertos temen que, pese a su escasa eficacia, los efectos secundarios sean peligrosos.

El hierro se vierte en forma de nanopartículas, por lo que el impacto sobre los ecosistemas es de momento imprevisible. Algunos científicos hablan de una posible reacción química que generaría un gas de efecto invernadero, el protóxido de nitrógeno (N2O), más potente que el CO2, lo que no sólo anularía los objetivos buscados, sino que incrementaría los efectos opuestos.

Fuente: El Mundo

martes, 27 de enero de 2009

Teletransportan por primera vez información entre dos átomos separados





La carrera ha comenzado. Por primera vez, un equipo de investigadores ha tenido éxito al teleportar información entre dos átomos separados e incomunicados en dos contenedores independientes y colocados a un metro de distancia




Se trata de un paso importante en la búsqueda de una forma práctica de controlar el modo en que fluye la información cuántica. Y que será fundamental para el desarrollo de próximas generaciones de ordenadores y sistemas de comunicaciones.

La teleportación es, probablemente, el método de transporte más misterioso y desconocido de cuantos utiliza la naturaleza. Se sabe, por ejemplo, que en el mundo subatómico mucha información importante (como el spin de una partícula o la polarización de un fotón) es capaz de viajar de un lugar a otro? sin utilizar para ello ningún medio físico. El proceso, aunque no completamente comprendido, ha podido sin embargo ser parcialmente reproducido con anterioridad en distintos laboratorios. Entre ellos el dirigido por el español Ignacio Cirac en el Instituto Max Planck, en Alemania.

Se ha conseguido, por ejemplo, reproducir las características de un fotón en otro situado a distancias de kilómetros, o "transferir" datos de un átomo a otro utilizando para ello la ayuda de un tercero. Pero nunca hasta ahora se había llegado hasta lo que han sido capaces de realizar científicos de las universidades de Maryland y Michigan: teletransportar directamente y sin intermediarios el estado cuántico completo de un átomo a otro. Una capacidad que, hasta hoy, es el principal obstáculo para el desarrollo de ordenadores cuánticos. Máquinas destinadas a ser, en unos años, miles de veces más potentes que cualquiera de las que existen en la actualidad.
Christopher Monroe, que ha dirigido los experimentos, asegura que la información teletransportada durante sus experimentos fue absolutamente exacta en el 90 por ciento de las ocasiones.El hito se publica en la edición de esta semana de la revista Science.

Un imposible hecho realidad

Hace apenas una década, la sola idea de teleportar cualquier cosa, incluso la más pequeña, parecía una locura. Hasta que el concepto cobró una fuerza inesperada en el mundo subatómico, miles de veces menor que el átomo, donde las leyes de la física, nuestras leyes, dejan de tener sentido y ceden su lugar a las de la mecánica cuántica. Allí, en el entorno cuántico, la materia y la energía se confunden, las certezas se sustituyen por probabilidades y las partículas se crean y se destruyen en una maraña de eventos que suceden en milmillonésimas de segundo.

Parece mentira que nuestra realidad cotidiana, el universo que nos rodea, hunda sus raíces en este mundo de locos donde todo parece ser posible. Todo, incluso la teleportación. En el nivel cuántico, teleportación significa ser capaces de transferir, de un lugar a otro, las propiedades y características más íntimas de un objeto, es decir, de una partícula. El conjunto de estas propiedades se conoce como «estado cuántico» y engloba toda la información necesaria para que una partícula sea y se comporte como tal. Las primeras demostraciones experimentales de que una hazaña así era posible llegaron a finales de los noventa, con la transferencia del estado cuántico de un rayo de luz a otro similar. Más tarde, se consiguió hacer lo propio con partículas más pesadas que los fotones (las partículas que transportan la luz) y se marcó otro hito al teletransportar las características de dos iones.

El propio Ignacio Cirac fue capaz de dar un paso más y logró transferir con éxito, en junio de 2006, las propiedades de un rayo luminoso a un conglomerado de cientos de átomos de cesio. Lo que ahora se publica en Science es un nuevo e importante avance en esta carrera. "Nuestro sistema ?asegura Christopher Monroe- tiene el potencial necesario para ser la base de una vasta red de repetidores cuánticos capaces de interconectar memorias cuánticas a través de grandes distancias. Y aún más, nuestros métodos pueden ser utilizados para crear un componente clave e imprescindible para el desarrollo de la computación cuántica".

La teleportación funciona gracias a un fenómeno que sólo se produce a escala subatómica y que los físicos conocen como "entrelazamiento cuántico". Una vez que dos partículas están entrelazadas, ambas parecen ser capaces de una extraordinaria forma de comunicación, de forma que lo que le sucede a una es inmediatamente "conocido" por la otra, sin importar la distancia que les separe. De esta forma, los cambios que, por ejemplo, realice un equipo científico sobre una partícula en un laboratorio pueden ser medidos, de forma inmediata, por un segundo equipo que trabaje con la "pareja" de la primera partícula en otro laboratorio distante.
Para realizar su experimento, Monroe y su equipo utilizaron dos iones de iterbio entrelazados, cada uno en una cápsula de vacío y a un metro de distancia, de forma que las condiciones a que fuera sometido uno de ellos pudieran ser comunicadas instantáneamente al otro. Los científicos identificaron después dos estados diferentes (alta o baja energía), dos "bits" diferenciables y que permitieran distinguir entre la situación en que se encontraban ambos átomos.

En la electrónica convencional, la que hace funcionar nuestras computadoras, los "bits" están siempre en uno o en otro estado (encendido o apagado, "0" o "1", etc). Pero los bits cuánticos, llamados "qubits", no funcionan de la misma manera. De hecho, pueden estar en "estados intermedios", en una especie de "superposición" de ambos estados que se mantiene hasta que alguien realiza una observación. Es como si una moneda mostrara su cara y su cruz al mismo tiempo, y se "decidiera" después por uno de los dos estados (cara o cruz) cada vez que alguien realiza una observación. Es precisamente esta capacidad de superposición de estados lo que confiere a la computación cuántica su extraordinario potencial.

Cambiando a voluntad las condiciones de ambas cápsulas, los investigadores pudieron determinar que, en efecto, lo que le ocurriera al átomo "A" podía ser medido en el átomo "B", a pesar de que las condiciones de su cápsula fueran diferentes. Las mediciones se realizaron sobre el único fotón que emite cada ion al ser obligado a pasar de uno a otro estado por medio de un rayo láser. Los científicos lograron inducir los cambios a su antojo, de forma que la información se transmitiera de forma controlada entre ambos átomos. Y esa es precisamente la clave del funcionamiento de las futuras redes de comunicaciones basadas en las propiedades cuánticas.

La teleportación cuántica, según Monroe, sentará las bases de un nuevo tipo ordenadores, de un nuevo sistema de telecomunicaciones más rápidas y seguras y, por qué no, también de "un nuevo Internet que funcionará mucho mejor de cualquier tipo de red concebida a la manera clasica".

Fuente: ABC

Un sistema automático de arranque y parada de última generación para conseguir automóviles europeos más ecológicos

El proyecto i-StARS («Sistema reversible arranque-alternador»), financiado mediante la iniciativa intergubernamental Eureka, acelera hacia el futuro gracias a avances tecnológicos de última generación que permitirán a la industria automovilística europea cumplir la nueva legislación sobre emisiones y establecerse como líderes del mercado de los «vehículos ecológicos»

Eureka, una red paneuropea dedicada a I+D industrial orientada al mercado, ha adjudicado a i-StARS 9,85 millones de euros.

Los investigadores de i-StARS tratan de desarrollar un sistema automático de arranque y parada para automóviles que es compacto, completamente integrado y de coste asequible. Prevén que este sistema sustituirá al alternador convencional de los coches actuales. Este sistema se basará en un sistema de primera generación desarrollado por uno de los socios del proyecto y que ya está instalado en varios modelos de coches europeos.

En un sistema automático de arranque y parada, cuando el coche se detiene, por ejemplo ante un semáforo en rojo, el sistema de arranque con tecnología de alternador por correa detiene el motor y lo vuelve a arrancar rápidamente y en silencio en el momento en que se le indica. La ventaja radica en que, mientras el coche está en punto muerto, no se producen combustión de carburante, emisiones de gases, vibraciones ni ruidos. De acuerdo con los expertos, el consumo de combustible puede reducirse hasta en un 6%, ampliándose este porcentaje al 25% en condiciones de tráfico urbano congestionado.

«Será posible no sólo reducir el consumo y las emisiones sin realizar cambios estructurales en el diseño del motor, sino que además el conductor se ahorra un 6% en combustible», declaró Derek de Bono, director de marketing de Valeo Electrical Systems (Francia), líder del proyecto. El Sr. de Bono habló sobre la importancia de la financiación comunitaria para el éxito del proyecto. «El apoyo de Eureka nos ha proporcionado credibilidad a nivel nacional y europeo», afirmó. «También nos permite comercializar la tecnología mucho antes de lo planeado, acelerando así el acceso de los europeos a tecnologías más ecológicas, y también abre nuevos mercados mundiales para nuestra maquinaria.»

En 2012 entrará en vigor la legislación comunitaria por la que se deberá disminuir la emisión media de emisiones de CO2 de los coches nuevos, de los 160 g/km actuales hasta los 130 g/km. Esto propiciará una reducción del 19% en las emisiones de CO2 y situará a la UE entre los líderes mundiales en el campo de los automóviles de consumo eficiente de combustible. Esta propuesta también será muy beneficiosa para los consumidores, puesto que permitirá grandes ahorros de combustible.

La segunda generación de sistemas reversibles arranque-alternador permitirá a los fabricantes de automóviles europeos cumplir con estas nuevas restricciones y, además, aumentar la eficiencia del combustible sin necesidad de cambios drásticos en el diseño del motor. Los fabricantes europeos no serán los únicos en disfrutar de estas ventajas.

«Estamos manteniendo conversaciones con el resto de fabricantes de automóviles de Europa», informó el Sr. de Bono. «Han manifestado su interés desde Asia, sobre todo en China, donde tienen un especial interés en reducir su consumo energético, y también desde los Estados Unidos, donde desean ajustarse al límite de los 6,7 litros a los cien kilómetros (14,9 km/l) al que se comprometieron en 2007.»

Las previsiones indican que cerca de un millón de vehículos al año emplearán estos sistemas de aquí a 2010, y que la tasa de penetración en el mercado mundial de la automoción para este tipo de aplicaciones microhíbridas en 2015 será del 4%.

El objetivo de Eureka es el de mejorar la competitividad europea apoyando de forma activa a empresas, centros de investigación y universidades que lleven a cabo proyectos paneuropeos de desarrollo de productos, procesos y servicios innovadores. Proporciona a los socios del proyecto acceso a un banco de conocimientos sobre capacidades y competencias en toda Europa y facilita el acceso a regímenes de financiación nacionales públicos y privados.

Para obtener más información, consulte:

EUREKA
http://www.eureka.be

Fuente: CORDIS